Introdución y Marcha real del León
Antes de El Carnaval de los Animales, la deliciosa obra de Saint-Saëns, vamos a hablar de otro compositor que también se interesó por los animales, el siempre polémico Johann Sebastian Mastropiero.
Ya su tesis de graduación en el conservatorio se titulaba: “Relación entre los números de la suite barroca y los animales” y fue evaluada por los profesores en los siguientes términos:
“Señor Mastropiero, su tesis tiene aspectos interesantes, pero incurre en varios errores de que debemos corregirle. Pavana, no es el femenino de pavo; en la gavotte los bailarines no imitan el aletear de la gaviotas y bourrée, no es burro en francés. Ni tampoco, como usted sostiene, una danza para ignorantes.
A lo largo de su vida Mastropiero compuso varias obras sobre animales, una de ellas inspiradas en las ovejas tuvo cierta repercusión no tanto por la música sino por la investigación previa que realizó para documentarse en la hacienda de su amigo Gustav Schafdörfer.
Allí Mastropiero comprobó que el 37 % de los ovinos estudiados proferían un sonido que se iniciaba con un ataque bilabial nasal laríngeo, similar a una “m”, seguido por una reiteración en staccato de un sonido de “e” abierta gutural, con resonancias palato-alveolares, osea: “M-e-e-e-e”. También comprobó que el restante 63 % reemplazaba el ataque bilabial nasal, por un ataque bilabial fricativo laríngeo: “B-e-e-e-e”. Además, del total de ovejas que emitían “B-e-e-e-e”, un 12 % también podía emitir “M-e-e-e-e”, y las llamó ovejas de balido mixto, ambivalentes o ambibalantes. Por otra parte, si bien algunas “B-e-e-e-e” podían “M-e-e-e-e”, ninguna “M-e-e-e-e” podía “B-e-e-e-e”, salvo “Que-e-e-e-e” , perdón... salvo que estuviera en la proximidad de una “B-e-e-e-e”ambibalante, en cuyo caso la susodicha “M-e-e-e-e” no hacía ni “M-e-e-e-e”, ni “B-e-e-e-e”, sino que guardaba un respetuoso silencio.
Pero lo que más llamó la atención a Mastropiero, fue que en medio del rebaño, había una oveja que no balaba como las demás y que cada vez que lo veía corría hacia él profiriendo un extraño: “Uh-uh-uh-uh”. Mastropiero creyó encontrarse ante un hallazgo científico, pero grande fue su desilusión al descubrir que no se trataba de una simple oveja, sino de la hermana de Gustav Schafdörfer.
Como consecuencia de su investigación Mastropiero compuso una partitura titulada: “Balidos inválidos y desvalidos” a la que catalogó como: balada. Consta de tres movimientos, los dos primeros en la clásica forma sonata: A-B-A y el último más agitado en la forma: A – Beeee – A. Por su puesto se la dedicó a Beeethoven.
Pero no teman, hoy no tocaremos música de Mastropiero, solamente vamos a intercalar unos comentarios que Mastropiero escribió sobre El Carnaval de los Animales de Saint-Saëns. Que es la obra que se ejecutará a continuación, para ser exactos, los músicos la van a interpretar, los que la vamos a ejecutar somos nosotros.
Estos textos los hemos encontrado por casualidad y quisimos rescatarlos de un inmerecido olvido. Porque, no merecen el olvido, merecen: el eterno abucheo.
Llama la atención el tono crítico y despectivo de Mastropiero hacia la música de Saint-Saëns, suponemos que es por envidia. La misma que lo llevó a componer para competir con El Carnaval de los Animales, una obra a la que tituló: “La comparsa de los bichos”. El primer comentario se refiere a “Introducción y Marcha real del león”.
Mastropiero directamente acusa a Saint- Saëns de plagio, dice: “La marcha real del león es una copia de la danza real del tigre, solo que el señor Saint-Saëns cambió el título de mi partitura le agregó un contrabajo y la compuso quince años antes” |