MM: Parece mentira, Carlitos, estamos volviendo
EA: Volviendo estamos, Carlitos, mentira parece
MM: Estamos volviendo después de veinte años, veinte largos años
EA: Tenés razón Carlitos, fueron veinte años muy largos, de trece, catorce... meses
MM: Aunque pensándolo bien Carlitos, qué son veinte años?
EA: Son 240 meses
MM: Gracias Carlitos
EA: De nada Carlitos
MM: Pero ahora estamos volviendo
EA: Sí Carlitos, volviendo al lugar que nunca debimos haber dejado
MM: Vuelvo
EA: Vuelvo
MM: con el corazón herido
EA: por los errores de ayer
MM: Pienso
EA: Pienso
MM: que si no me hubiera ido
EA: ciudad de mi querer
EA+MM: que si no me hubiera ido
hoy no podría volver.
MM: Carlitos, pensar que hace veinte años me fui sin decir adiós
EA: ¿No te despediste?
MM: Sí, me despedí, pero no dije adiós, dije: "au revoir"
Cuando me despedí, ella se estaba haciendo las trenzas... ¿cómo estará ahora?
EA: Y... ya habrá terminado.
MM: ¡Criollita linda!, ¡Margarita!, ¡muchacha de los ojazos negros!... ¡cómo las quise a las tres!
EA: Carlitos, vos siempre fuiste un seductor experto, un amante avezado
MM: Sí, avezado. A veces sí, a veces no. Por ejemplo ¿te acordás de Azucena?
EA: ¿Azucena?, la conocí, pero nunca la traté
MM: Yo traté... pero no pude. Lo que pasa Carlitos, es que las mujeres solo nos causan dolor.
EA: Tenés razón Carlitos, yo vivo penando desde que falleció mi tercera esposa y me quedé solo... con dos.
MM: Cuánto lo siento hermano.
Mirá Carlitos!, mirá la extraña fascinación que parece surgir de las estrellas
EA: Es cierto, Carlitos. Anoche después de cenar me vine solo a cubierta y estuve toda la noche escrutando el cielo
MM: Algo que comiste...
EA: Te estoy hablando de mis ansias... mis deseos... deseo de volver
MM: Y, sí... algo que comiste
EA: Tenés razón Carlitos, el cielo es fascinante, es un espectáculo inenarrable
MM: Vos los has dicho, Carlitos, inenarrable. Carlitos, ¿qué quiere decir inenarrable?
EA: Es algo difícil de describir con palabras
MM: Pero aunque sea intentalo
EA: Es algo difícil de describir con palabras
MM: Pero aunque sea intentalo
EA: Es algo difícil de ...
MM: Ahhh!, que es algo difícil de describir con palabras
EA: Pero aunque sea intentalo
MM: Mirá Carlitos, mirá cómo brilla el mar, cómo se refleja la luna...
EA: Cómo nos sigue la estela...
MM: Esa mina sí que te quiere... ¡Pobre Estela!
EA: ¡Pobre!
MM: Pobre Estela, y pensar que vos la abandonaste como nada
EA: Tenés razón, Carlitos, ¡cómo nada!
MM: Carlitos perdoname que te lo diga, pero hablando de abandonos, vos también la abandonaste a Beatriz
EA: ¡Beatriz!...
Cuando me fui me dijo:"quiero que te lleves este prendedor de recuerdo y yo misma te lo prenderé en la solapa", quise decirle que yo llevaba puesta solo la camiseta...
Nunca lloré tanto en una despedida.
Miré tu prendedor y emocionado
solo rogué que estuviera desinfectado
Me fui con tu recuerdo clavado en mí, Beatriz,
tu recuerdo me ha dejado una cicatriz.
MM: Carlitos... y te acordás de Encarnación?
EA: Uhhhh!
MM: Encarnación... ¡qué fea que era! Era la encarnación de lo feo.
Nunca nadie le dijo "te quiero"
nunca nadie se le declaró
¡pobre Encarnación!
salvo aquella tarde de Enero
que se le declaró... el sarampión.
EA: Parece mentira Carlitos, pensaste alguna vez qué mala suerte hemos tenido con las mujeres?
MM: Sí, Carlitos, lo que pasa es que salvo la vieja de uno son todas unas ingratas. Uno les da su amor y ellas te pagan mal.
EA: Algunas hasta se van sin pagar.
MM: Es que nosotros somos unos blandos. Yo por ejemplo, no puedo ver llorar a una mujer... sin pegarle antes.
Y somos muy hombres... somos muy hombres, y es muy difícil conjugar el ser muy hombre con la tolerancia.
EA: No Carlitos, no es difícil conjugarlo: yo soy muy hombre con la tolerancia, tú eres muy hombre con la tolerancia, él es muy hombre con la tolerancia... y así.
MM: Tenés razón Carlitos, nunca lo había pensado.
Carlitos, ahora que estamos regresando deberíamos olvidarnos de las mujeres, deberíamos tratar de vivir de otra cosa. Podríamos tratar de vivir del tango, por ejemplo.
EA: Por ejemplo. Yo llevo mil tangos en el alma.
MM: ¿Y por qué no los escribís?
EA: Porque son horribles.
MM: Carlitos, vos ibas a escribir el tango del plomero.
EA: El plomero fue al trabajo muy temprano
vió el caño que perdía y se acercó
sereno tomó el soldador en sus manos
y ... ¡sol - dó!
MM: Tenías razón Carlitos, tenías razón... es horrible.
EA: Soy un fracasado
MM: No digás eso Carlitos...
EA: Soy un fracasado
MM: No digás eso Carlitos
EA: Soy un fracasado
MM: Bueno, decilo
EA: Pensar que en mis épocas de esplendor llegué a tener tres "vuaturé", veinticinco trajes, ochenta camisas...
MM: Te queda la vieja, Carlitos...
EA: Sí, pero está muy gastada.
MM: No, Carlitos, no me has comprendido, no me has... comprendido. Me refiero a tu
santa madrecita.
EA: Disculpame hermano, no te había entendido. ¿Sabés lo que pasa?, es que tengo muchos problemas y no sé si puedo contar con vos.
MM: Contá conmigo Carlitos
EA+MM: Un problema, dos problemas, tres problemas...
EA: Gracias hermano, gracias
MM: Carlitos ¡ya se divisan las luces del puerto!
EA: ¡Estamos llegando hermano! Llegando a la única ciudad que nunca debimos haber abandonado.
MM: Volver, volver a verte, ciudad de mi querer
volver a recorrerte sin odios ni desaires,
EA: volver a ver el brillo de aquel viejo farol
gozar desde el altillo tus calles y tus aires
MM: Vuelvo
EA: vuelvo
MM: después de tanta ansiedad,
EA: después de tanto desliz
MM: Vuelvo
EA: vuelvo
MM: a la única ciudad
EA: donde siempre fui feliz
EA+MM: Vuelvo, vuelvo,
estoy volviendo a París.