QUIÉN MATÓ A TOM MCCOFFEE
(música en serie)

"El Reír de los Cantares"
Teatro Ollín Yoliztli, México DF, México, 29 de febrero de 1992.


MM: Cansado de escribir música para las minorías que asisten a los conciertos, Mastropiero aceptó el encargo de componer el himno para la convención de admiradores del Doctor Miles Flanagan, distinguido dentista de Nebraska, homenaje a la cual concurrieron miles, eh perdón, Miles Flanagan y tres personas más.
A partir de entonces Mastropiero se volcó francamente hacia la música masiva. "La música masiva" escribió, es más que música, es música + IVA.
Pronto comenzó a componer para las siguientes series de televisión: Por ejemplo: "Hospital" que narra la vida cotidiana de un equipo... de fútbol americano y "El escuadrón" aventuras del escuadrón de perros adiestrados de la policía y del simpático comisario Johnson, mascota del escuadrón.
Se recuerda especialmente su música para la serie policial sobre el Teniente Stanley y el Sargento Morrison, titulada "Deber Imposible", mas conocida como "Imposible de ver".
A continuación presentaremos de dicha serie el episodio: "Quién mató a Tom McCoffee".
La escena en un lugar nocturno de Manhattan, donde una pianista negra canta las desdichas que sufrió en su infancia.

CN: A veces me pregunto,
si de niña yo fui feliz.

En casa éramos muy unidos,
vivíamos en un triste cuartucho
mis once hermanos, quince primos,
el gato y una tía… la tía del gato.

También mi madre, mi padre y mi padrastro,
una perra enorme y su cachorro,
el hijo de la gran perra.
Todos en el mismo cuartucho,
en casa éramos muy unidos.

Todos me maltrataban, me maltrataban
mi único amigo era el cachorro,
dormía en mi cama, comía de mi plato,
me ladraba, me mordía, me orinaba,
el hijo de la gran perra.

JM: Es inútil amigo, ella no puede verlo, es completamente ciega.

MM: Oye negra... eh tú negra.

JM: Es inútil amigo, ya le dije que es ciega, ella no sabe que es negra. Ella cree que es hija de polacos.
¡Oye, te buscan, María Wrocluvsky!

MM: Oye tú, la pianista, somos el Teniente Stanley y el Sargento Morrison de homicidios.
Dime ¿conoces a Tom McCoffee, saxofonista, autor de canciones?

CN: Si, pero yo no le maté.

MM: ¿Y cómo sabes que le mataron?

CN: ¿Eh?, ah, jajaja, muy bueno eso, eh, eh, bueno… Así que lo mataron.

MM: Le encontraron muerto, envenenado con cianuro.

CN: ¿Con cianuro?

MM: Sí, para colmo cianuro en mal estado. ¿Lo conocías o no lo conocías?

CN: ¡Si! Como no le voy a conocer, si ese hombre era mi marido. ¡Ohhh pobre Tom! Ya no compondrás más canciones, para que tu nena las cante. (Llorando)

MM: Vaya, vaya. (López Puccio se va). No, vaya vaya, es una manera de decir, es una expresión idiomática que denota sorpresa u ofuscación.

CN: Snif, snif... Bu, bu, bu... (llorando)

MM: Y tú ya no llores

CN: Bu... Bueno

MM: Dime, ¿tu cantaste canciones de Tom McCoffee?

CN: Si, algunas me las dedicó especialmente, como por ejemplo "Eres una vieja mula borracha", "Tu aliento me sabe a emplasto de aguarrás" y aquella tan bonita que me dedicó titulada "Despertarme a tu lado nena" y que dice así: ¡¡¡¡AAAAAAAAAAH!!!!

MM: Oye y ¿tienes idea de quién puede haber asesinado a Tom McCoffee?

CN: Sí, debe haber sido el maldito mafioso Rizos Negros.
La última vez que estuve con Tom, Rizos Negros estaba con él. Ese perfume, el perfume que usaba Rizos Negros no podré olvidarlo mientras viva. Tom estaba algo raro ese día, me saludó brevemente y me dijo por lo bajo "sabes nena, alguien quiere matarme y no confío en Rizos Negros"

MM: Vaya, vaya. (a Puccio) No... Quédese, quedese.
(A Maronna) Oye tú, el del violín, creo que te conozco ¿tienes antecedentes policiales?

JM: Sí, creo que sí...

MM: ¿Cómo "creo"?

JM: Lo que pasa es que estuve preso 10 años por violar una norma sin importancia... Norma González.

MM: ¿Así que Tom McCoffee tocaba con ustedes?

JM: Sí, creo que sí. Tom McCoffee.
¡Ya nunca nadie tocará como tú!

CN: Ya no compondrás más canciones.

MM: Y ¿tú como te llevabas con Tom McCoffee?

JM: Bien, bien, creo que bien, si bastante bien, más o menos, pero el que no se llevaba bien con Tom era ese tipo Rizos Negros. Sabe Teniente, Rizos Negros nos conseguía mercancía.

MM: Ah, les vendía coca.

JM: Sí y a veces también Pepsi.

MM: Oye, ¿no habrás sido tú el que mató a Tom McCoffee?

JM: ¡No! Creo que no.

MM: Vaya, vaya...
(A Daniel) Oye tú, el del... el del... el de los... el de los bigotes. ¿Qué hacías el 23 de agosto a las 3:15 p.m.?

DR: Estaba bebiendo un whisky en el Bar de Susan.

MM: ¿Y cómo puedes recordarlo tan rápidamente?

DR: Porque siempre estoy bebiendo un whisky en el Bar de Susan.

MM: ¿Y por qué bebes tanto?

DR: Para olvidar una traición.

MM: ¿Qué traición?

DR: Ya no me acuerdo. ¿Vio que da resultado?

MM: Oye ¿Tienes idea de quién pudo haber asesinado a Tom McCoffee?

DR: Ideas, lo que se dice ideas, hace mucho que no tengo. Sólo se que le debía dinero al degenerado ese, al chueco asqueroso de Rizos Negros. Así que mataron a Tom... ¿Lo mataron? Debe ser por eso que no venía más por aquí.
Tom, hermano, ya no escucharemos el sonido de tu instrumento.

JM: Ya nunca nadie tocará como tu

CN: Ya no compondrás más canciones.
(Olfateando) ¡Ay! el perfume Rizos Negros.

MM: ¡Sí! ¿dónde?

CN: El perfume de Rizos Negros, aquí el perfume de Rizos Negros.

MM: ¿Dónde?

CN: Aquí el perfume de Rizos Negros, el perfume de Rizos Negros.

MM: Busca, busca.

CN: El perfume, el perfume, encontré el perfume de Rizos Negros, el perfume... el perfume... Este es el hombre. (del saco de Puccio saca una peluca)

MM: (a Núñez) Sit.
(a Puccio) Sargento Morrison, usted es Rizos Negros ¡que bonito!

LP: ¿A usted le parece?

MM: Usted mató a Tom McCoffee

LP: Vaya, vaya (sale corriendo, con el Teniente detrás)

CN: ¡Lo logramos, lo logramos! el Teniente se creyó todo, se creyó que yo era ciega, el perfume, Rizos Negros.

DR: Se creyó que eras pianista, también.

CNC: ¡Oh, Tom McCoffee, ya no compondrás más tus canciones!

Coro: Espantosas.

DR: Ya no escucharemos más el sonido de tu instrumento

Coro: Horroroso.

JM: Ya nunca nadie tocará como tú

Coro: Tan desafinado.

Tom McCoffe te matamos
fuimos nosotros los que te envenenamos
y la peluca al Sargento
en el bolsillo le colocamos.

Pues nosotros, pobrecitos
todo, todo lo soportábamos
tu instrumento, tus canciones
y además tus desafinaciones.

Y si fuimos criminales
los motivos son musicales
tividividividividividi pa pa
que finado, tan desafinado
tividividividividividi pa pa

Descansa en paz,
descansa en paz,
descansa en paz,
para bien, para bien del jazz.

Formación:
M. Mundstock: Presentación/ Teniente Stanley
C. López Puccio: Sargento Morrison
C. Núñez Cortés: María Wrocluvsky / piano - coro
J. Maronna: contrabajo - coro
D. Rabinovich: batería - coro

Espectáculo:
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Video:
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