CN: ¡Cuánto polvo, cuánto polvo! Una se mata limpiando y no luce; dieciocho años que tengo todas las ventanas cerradas y sigue entrando polvo, sigue entrando polvo... Y para colmo ya está por llegar Rosarito, que se fija en todo. Esa debe ser Rosarito ¡Ya va! Adelante querida, adelante...
JM: Hola Clarita ¿cómo está?
CN: ¿Cómo le va, querida, pero qué bien que se la ve...
JM: ¿Cómo está?
CN: Déjeme que la mire, ¡ah! pero qué divina que está, querida...
JM: ... se cambió el peinado...
CN: ... se ha comprado un trajecito sastre nuevo...
JM: ... ay, ese collar de perlas cultivadas es una belleza...
CN: ... qué lindos los zapatitos que tiene, querida, qué maravilla, se ha dejado la barba, querida...
JM: ... y le traje unas colaciones.
CN: Querida, no se hubiera molestado, querida.
JM: Ay... cambió los muebles de lugar.
CN: Ah sí. ¿Cómo se dio cuenta?
JM: Y, acá donde está el piano... había otra cosa.
CN: ¡Ay, tiene razón! Ahí estaba el pobre difunto Arnolfo.
JM: Ah, claro, sí, sí, sí.
CN: Y sí, lo saqué. Una no puede vivir aferrada a los recuerdos.
JM: Hace muy bien, Clarita, hay que seguir viviendo.
CN: Sí, querida. Todos los veranos lo vuelvo a poner en la bóveda, allí está más fresquito.
JM: Claro, seguro, sí, sí.
CN: ¿Se acuerda cómo le gustaba la música?
JM: Sí.
CN: ¡Cómo la escuchaba!
JM: Sí..., quietito.
CN: ¿Qué le parece si tocamos alguna canción, eh?
JM: Ay sí, claro, a ver cuál tiene para hoy, Clarita.
CN: A ver esta, divina, esta es divina. A ver esta... ¿la sabe? esta...
JM: A ver, esta... sí
CN: Ay, qué suerte que la sabe.
JM: No la sé.
CN: ¿Cómo? ¿no dijo "esta sí"?
JM: No, no, no, no, estaba leyendo el título... "Ésta-sis... de amor", no la sé.
¿Y esta otra? "Pasión bu-co-lí-ca".
CN: Sí, esa es divina. Pero está mal acentuada.
JM: Ah..."Pásion bucolíca".
CN: Eso, sí. Mejor toquemos esa, sí, un, dos, un, dos...
CN+JM: En estos bellos jardines
sopla una brisa de vida.
Quiero olvidar para siempre
las ilusiones perdidas...
JM: Ah... hablando de perdidas... ¿sabe que se casó la Betty?
CN: ¿La Betty? Ay, pobre...
JM: ¿Pobre? Pobre el marido. Ah, y le cuento que se casó de blanco.
CN: ¿De blanc...? ¡Hay que ser descarada!
JM: No, no, no, el marido se casó de blanco.
CN+JM: El canto de los pajaritos
inflamando nuestros pechos
Piu piu piu pi-pío
Piu piu piu pi-pío.
Crisantemos y malvones,
musgos, líquenes, y helechos...
CN: Helechos, helechos... nunca me voy a olvidar lo que me dijo el Arnolfo en el lecho de muerte
JM: Ay, ¿qué le dijo?
CN: "Vieja, traeme un sánguche de mortadela".
JM: ¿Y cómo? ¿estando tan mal?
CN: No, si estaba perfectamente.
JM: ¿No dijo "lecho de muerte"?
CN: Ah, sí, murió en ese lecho... pero muchos años después.
JM: ¡Ah!
CN: Lo que pasa es que el Arnolfo, a nuestra cama matrimonial, le llamaba "el lecho de muerte".
JM: Ah, por eso... ¿por qué?
CN: Porque decía que era la muerte de sus ilusiones.
CN+JM: Los querubines beatos,
que por nosotros velaban...
JM: Ay... velar..., me olvidé de ponerle la vela a San Pantaleón, y es para la salud.
CN: Rosarito, Rosarito, en lugar de tantos santos, usted debería tener un médico, querida.
JM: Ah, no, no, ¿para qué? Si con los santos me arreglo. Estoy sanísima.
CN: ¿Seguro?
JM: Seguro. Lo único... el juanete, pero eso me lo arregla el pedícuro. Hace cuarenta y siete años que voy donde el mismo pedícuro.
CN: Aunque sea debería tener un ginecólogo
JM: Todavía no necesito.
CN: Al menos debería hacerse un "papanicolau"
JM: ¿Es algo del Vaticano?
CN: Pero no, Rosarito, el "papanicolau" es para enfermedades de señoras.
JM: Entonces será "mamanicolau".
CN+JM: Se oye el canto del arroyo
en la orilla humedecida
glu glu glu glu glu-glu
glu glu glu glu glu-glu.
Confesaste tu pasión,
me ofreciste nueva vida...
CN: Nueva vida, nueva vida... "Año nuevo, vida nueva", siempre lo decía el difunto.
JM: Ay, qué alegre.
CN: Sí, era muy alegre. Me acuerdo, casualmente, aquella vez para año nuevo...
JM: ¿Qué pasó?
CN: ¡Cómo se descompuso el Arnolfo! Me dejó la sala hecha un asco. Los médicos no se ponían de acuerdo.
JM: Ah, como siempre.
CN: Uno decía que era el hígado, otro que el corazón, otro que los riñones...
JM: Ah, sí, sí, sí, los médicos siempre discutiendo por menudencias.
CN: ¿Sabe lo que me dijo uno?
JM: No.
CN: Que era un problema que venía arrastrando de hacía mucho.
JM: ¿Una pierna?
CN: No, una hernia. Lo tuvieron que operar de urgencia.
JM: Ay, no me diga.
CN: Ay, cuando salió el cirujano y me dice: "Señora, lo perdimos en la operación".
JM: Ay Clarita, ¡qué momento!
CN: Por suerte lo encontraron enseguida. Se había escapado del quirófano.
JM: Ah.
CN: ¿Sabe cómo hicieron para encontrarlo?
JM: No.
CN: Fueron siguiendo la sonda. Estaba ahí tirado en un pasillo, una cosa horrorosa...
JM: ¡Ay, Clarita, me acordé! Me tiene que dar la receta de la natilla.
CN: Pero sí, querida, si es una bobada, ¿para qué la quiere?
JM: La quiero hacer esta noche.
CN: ¿Esta noche? ¿Por qué?
JM: Es que... viene a comer el pedicurista.
CN+JM: Me declaraste tu afecto
pero luego me olvidaste...
CN: Nunca me voy a olvidar la noche aquella cuando me lo trajeron al Arnolfo. Estaba a la miseria, pobre santo. Le pregunté al doctor ¿será alguna comida que le cayó mal? Y va y me dice: "No señora, una cornisa que le cayó justo". No se movía, no hablaba...
JM: Hablar, hablar, ¿de qué hablaremos con el pedicurista? Sí, hablar y nada más, ¿eh?, él no puede esperar otra cosa, jamás lo he autorizado.
CN: "La autorización, me tiene que firmar la autorización", me dijo el doctor. Yo miré el papel y le dije: ¿Pero qué tiene que ver mi pobre Arnolfo con una autopista? ¿Eh? ¿Qué tiene que ver?
JM: Ay, tiene que ver las cosas que pasan. Una mujer sola tiene que saber decir que no.
CN: "No señora", me dijo el doctor, "autopista no..., autopsia". Y yo le dije: Y bueno, hágala, total, mal no le puede hacer.
JM: Él no puede hacer nada si yo no se lo permito. Empezaremos conversando, y bueno, ya veremos cómo sigue...
CN: "Sigue estacionario", me dijeron en la autopsia. "Tranquila, señora", me decían, "tranquila"...
JM: Tranquilas las manos, ¿eh?, porque si no me pongo a gritar...
CN: A los gritos salió la enfermera, salió con el Arnolfo en brazos, me lo muestra y me dice: "La felicito señora, es un varón".
JM: Ah, sí, sí, él es un varón, pero yo soy una mujer decente, y tengo una forma de vivir.
CN: Y... hay que seguir viviendo Rosarito.
JM: Es lo que yo siempre digo Clarita, hay que seguir viviendo.
CN: Es como usted dice, hay que seguir viviendo.
JM: Es como usted dice que yo digo, Clarita, hay que seguir viviendo.
CN+JM: Viva la vida, viva el amor,
y la pasión juvenil.